Manual de instrucciones de blogscriptum

lunes, 30 de noviembre de 2015

Vergüenza en Kunduz.


Llega a mi buzón, como cada mes, la revista de Médicos Sin Fronteras (MSF). En portada, se puede leer el titular : “Guerra sin reglas en Kunduz” y se pregunta uno antes de analizar el contenido: dónde está Kunduz, en qué parte del planeta se está produciendo una guerra a la que se le exigen reglas y porqué MSF se puede ver afectado.

El editorial de Joan Tubau, director general de MSF España, es rotundo:
"En la madrugada del pasado 3 de octubre, un avión de combate estadounidense bombardeó repetidamente el hospital de MSF en Kunduz, en el norte de Afganistán. En el ataque murieron 12 trabajadores de MSF y 10 pacientes, y otras 37 personas resultaron heridas (entre miembros de la organización y pacientes). El propio hospital fue destruido, dejando a cientos de miles de personas sin acceso a atención traumatológica de emergencia."

Esta noticia no ocupó tiempos de primetime, se ha tenido que enterar uno a través de la revista un mes y medio después de haber sucedido. Nadie se tiñó su perfil de Facebook con la bandera de MSF y me atrevo a decir que ya ha quedado enterrada en la anécdota, una más, de los efectos colaterales de una guerra.

Repasa uno la lista de fallecidos (¿asesinados?) y entiende: 

-Amigable y de trato fácil, Abdul Salam, de 29 años, era un enfermero de la sala de operaciones. 
-Abdul Satar Zahir, de 47 años, era el Director Médico General de MSF del Hospital de Trauma de MSF. 
-El Dr. Aminulá Bajauri era un padre de 32 años de edad y médico de emergencias. 
-Nacido en Kunduz, Lal Mohamed tenía 28 años. Siempre tenía una sonrisa en su rostro y era como un mentor de los enfermeros más jóvenes. 
-A sus 32 años, el Dr. Mohamed Ehsan Osmani era un joven médico del departamento de terapia intensiva que poseía un extraordinario entusiasmo y dedicación hacia sus pacientes. 
-Y así hasta 30 personas.
 
Situación en la que queda una de las salas del Hospital tras el bombardeo

El 3 de octubre de 2015 será un día negro para la historia de MSF y para la medicina en general y se pregunta uno qué hubiera pasado si los nombres de los enfermeros y médicos hubieran sido: Enrique de la Peña, Pierre Mourinquiand o George Stevenson, por ejemplo.

Más allá del horror que los supervivientes han relatado, y que puede leerse en la revista,  atacar una estructura protegida, como es un hospital, constituye una grave violación del Derecho Internacional Humanitario y de los Convenios de Ginebra. Es cierto, hasta en la guerra existen reglas. En los días anteriores al bombardeo, MSF había informado de las coordenadas de GPS de este hospital a las autoridades estadounidenses en Washington y a las afganas en Kabul; de hecho, este centro llevaba cuatro años abierto. En el momento del ataque, había unas 200 personas en el hospital, entre pacientes y personal.

Justo después del bombardeo. Fuente MSF

Los Gobiernos de Estados Unidos y Afganistán, así como la OTAN, han iniciado sus propias investigaciones, pero no cabe esperar que partes involucradas en un conflicto vayan a llevar a cabo una indagación independiente e imparcial sobre un acto en el que ellas mismas están implicadas.

Por esa razón, en nombre de nuestros colegas y pacientes muertos y heridos en Kunduz, y en el de sus equipos y pacientes en todo el mundo, MSF ha reclamado la apertura de una investigación independiente a cargo de la Comisión Internacional Humanitaria de Encuesta (CIHE, o IHFFC por sus siglas en inglés). La Comisión es el único órgano permanente creado específicamente para investigar violaciones del Derecho Internacional Humanitario.

La Comisión ya ha sido formalmente activada, y ahora MSF pide a Estados Unidos, y concretamente a la Administración del presidente Barack Obama, que den su consentimiento a la investigación de la CIHE sobre el bombardeo del hospital de Kunduz. Solo en estas condiciones podrá haber una investigación que busque la verdad y esclarezca los hechos con auténtica imparcialidad.

MSF pide nuestra firma en este ENLACE

Al firmar esta petición, sumaremos nuestras voces a la de MSF para exigir que las partes implicadas en este y otros conflictos del mundo respeten las disposiciones del Derecho Internacional Humanitario y los Convenios de Ginebra.
 
Foto tomada justo antes del bombardeo. Fuente MSF

Del respeto de estas normas depende la protección de los hospitales y otras instalaciones médicas, como espacios neutrales que son. Si no fuera por el reconocimiento y respeto de estos principios, MSF y otras organizaciones humanitarias no podrían trabajar en zonas de guerra y demás lugares afectados por la violencia. No podrían ofrecer atención médica a tantas personas que tan desesperadamente la necesitan.


Por eso, la  petición de MSF no se refiere solo a Kunduz y a Estados Unidos: se dirige a todos los países y a todas las partes implicadas en los conflictos del mundo, y es una oportunidad para que todos ellos confirmen su compromiso con el Derecho Internacional Humanitario; con el derecho de organizaciones como MSF  a proporcionar atención médica independiente e imparcial en zonas de conflicto; y con el esfuerzo por llevar un poco de humanidad al peor de los escenarios, la guerra, ahora y en el futuro.



jueves, 26 de noviembre de 2015

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Diferentes, pero iguales.


En un día como hoy es importante recordar que nunca es demasiado pronto para educar, y que hacerlo en igualdad es una tarea imprescindible, necesaria y urgente. Nuestra obsesión (la de casa, me refiero) es la educación en igualdad pero reconociendo sus diferencias porque las tienen (estas fotos hablan mucho de cómo son).

Que labren su propia existencia desde la libertad y la igualdad, cada uno con su singularidad, claro. La diferencia no es la antítesis de la igualdad, sino más bien su complemento. Por perogrullada que resulte el único enemigo de la igualdad es la desigualdad misma.

Yo tengo mucha confianza en su generación pero, por si acaso, a ella le enseño a apretar los dientes y a él a que entienda que la igualdad es una condición imprescindible para VIVIR y CAMINAR junto a ella, paralelo a ella. Aprendiendo juntos modos y maneras, en la compañía, la complicidad y la proximidad que sólo puede desarrollarse en igualdad.

Estas enseñanzas no pueden asumirse como evidentes ni considerarse ajenas a la  tarea y responsabilidad de nuestra CASA. Sin delegaciones ni traspasos de compromisos: argumentar por encima de opinar; demostrar más que señalar; subrayando con contundencia, impulsando, propiciando y defendiendo la igualdad de oportunidades.



lunes, 23 de noviembre de 2015

En el fondo es la forma.












Un mundo vivo,
en la bóveda del océano.

Un pez encaramado,
en las ondas del agua.

Un hombre se recuesta,
sobre dos únicas plumas.

Perfección de una semilla,
en la flor de un relámpago.

Texto y fotografías: Blogscriptum



viernes, 20 de noviembre de 2015

El juego: en el Día Universal del Niño




«Lo único que todos los niños tienen en común son sus derechos. Todo niño tiene derecho a sobrevivir y prosperar, a recibir una educación, a no ser objeto de violencia y abusos, a participar y a ser escuchado.»
http://www.un.org/es/events/childrenday/  



La Convención sobre los Derechos del Niño, que es el tratado internacional de derechos humanos más ratificado, establece una serie de derechos de los niños, incluidos los relativos a la vida, a la salud, a la educación y a jugar, así como el derecho a la vida familiar, a estar protegidos de la violencia, a no ser discriminados y a que se escuchen sus opiniones.

Fotografía de Raquel López Chícheri

Termina uno de leer por segunda vez Arrancad las semillas, fusilad a los niños en el Día Universal del Niño. Ya solo el título de esta obra es un Haiku. La primera novela del Nobel Kenzaburo Oé es desgarradoramente perfecta, moralizadora, sublime. Una novela árida: paisajes desolados, frío, hambre, injusticia, suciedad y violencia focalizada en adolescentes. Pero es en sí misma un grito a la libertad natural, al amor y a la supervivencia.




En medio de bosques y nieve, aislados del conflicto bélico pero encarcelados por valles, montañas y ríos imposibles de cruzar no hace falta que los niños esperen que el enemigo venga de fuera, pues la propia subsistencia se hace en si misma el reto.

¡No me toques los cojones! ¿Quién te crees que eres? Los desgraciados como tú sois parásitos. Sois iguales que la mala hierba. Cuando crece, no sirve para nada. […] Y la mala hierba se arranca antes de que crezca y eche a perder la cosecha. Somos campesinos, y arrancamos la mala hierba en cuanto nace.

Así se dirige el alcalde al cabecilla del grupo. Este adulto retorna a la aldea que los muchachos (15 adolescentes desarrapados) han hecho suya después de ser abandonados como animales por una epidemia. El juego, la inocencia, la naturalidad es arrancada desde la más temprana edad por el poder superior impuesto.

Y en eso estamos actualmente, como cuando fue escrita por Oé. Como lo ha sido siempre. La infancia en primera persona del plural violento. Un texto atemporal de una poesía rotunda.

Los muchachos cuando quedan solos en la aldea apenas saben jugar entre ellos. No lo han hecho nunca, y sin nadie que les dirija, apenas consiguen unos minutos de diversión infantil.

El juego, sin duda, una premisa (entre las primeras) para el desarrollo humano. Hoy, como en la novela de Kenzaburo Oé, lo referido a esta condición, jugar / inocencia, es tenida por peyorativa. La candidez es aludida como insulto.  Y sin embargo, en su ausencia, se encuentra parte, sino todo, el origen de nuestros problemas.



Por otro lado, el juego y la reflexión comparten espacios comunes, entre otros, la calma. Konrad Lorenz, premio nobel de medicina de 1973, lo expuso en su ensayo Innate Bases of learning. En el juego y en la reflexión no hay prisa, porque el apremio y la celeridad se confabulan juntos para alejar  al hombre de la reflexión, y esta, junto con el juego, ha representado un papel determinante en los enigmáticos comienzos de la raza humana. 

Un buen día unos seres curiosos dedicados a la exploración de su medio ambiente se descubrieron a sí mismos, sin prisa; era el comienzo de la investigación. En la sorpresa por las cosas, como sucede en el juego, surgió el descubrimiento del Yo y con el la filosofía. Es decir, el hombre se descubrió a sí mismo a través de su divertida y juguetona mano exploradora; y después, a través del conocimiento del propio Yo se concibió el pensamiento abstracto, el lenguaje articulado, la conciencia y el sentido de la responsabilidad moral. Cualidades y actitudes específicamente humanas. La reflexión y la investigación a partir del juego.

 
Niños Nicaragüenses. Foto Blogscriptum


Arrinconar la reflexión, como arrinconar el juego, es la fuerza diabólica que destruye todos los valores creados, la que conducirá a la muerte del sentimiento, y voy más allá, la que nos conduce a la decadencia como especie.


lunes, 16 de noviembre de 2015

¿Existe una alternativa posible?



Sin libreros no hay libros.
Sin libros no hay aprendizaje.
Sin aprendizaje no hay conocimiento.
Sin conocimiento no hay sabiduría.
Sin sabiduría no hay ética.
Sin ética no hay conciencia.
Sin conciencia no hay comunidad.
Sin comunidad  no hay pan.

Del libro del Talmut.

En ausencia de libros hay ausencia de palabras, hay ausencia de diálogos y de discursos. En ausencia de un pensamiento dialogado con uno mismo, no puede haber diálogo con los otros, no puede haber entendimiento.




Niños sirios juegan con un tanque destruido en la ciudad de Kobani. Foto: EFE



Balada de Mesopotamia (o Réquiem de Mesopotamia) de Fazıl Say (Ankara, 14 de enero de 1970) pianista y compositor turco.

Mesopotamia, una tierra que acuna en su interior la historia de los sumerios, la cultura y las creencias de Asiria, Babilonia, etc. Desde allí nos trasladamos a nuestros días, las guerras interminables, el  terror. En palabras de los filósofos, se trata de una "cultura de la muerte."

La región conocida como Mesopotamia es la cuna de la cultura y de la humanidad, muchas de las cosas que nos definen como seres humanos surgieron aquí hace miles de años.