Manual de instrucciones de blogscriptum

sábado, 28 de febrero de 2015

Manual de Instrucciones (365). Capítulo 6.

En brazos. Francia, 2013

76. Es más que probable que una noche recaléis en una bahía , más o menos hermosa, que nunca antes habíais visto y nunca jamás volveréis a ver. Si creéis que mereció la pena GUARDADLO para vosotros. Si no fue así , VENID  a contármelo, hablaremos de ello. Y si ya no estuviera para cuando os suceda –no lo espero- CONTÁDMELO de todos modos ( ver instrucción 24)

77. ADMIRAR a Woody Allen como a uno de los más grandes filósofos contemporáneos y no le tengáis en cuenta su consideración sobre Wagner. Don Ricardo (como diría vuestro abuelo) es la obra de arte total.

78. BRINDAOS una cueva bajo un risco, en un bosque cerrado y asomados a su boca, escuchad el sordo aplauso que hace la lluvia sobre las hojas. DISFRUTAD  de forma ocasional de una pequeña dosis de misantropía.

79. SALID  al campo en soledad a percibir sonidos. Os daréis cuenta que en el momento de sentirlos dejarán de ser de las cosas para pasar a ser vuestros. A eso se llama comunión.

80.No por leer mucho os haréis más cultos, ni por estudiar mucho seréis más sabios. Haréis acopio, nada más. CONOCED  las cosas.  APRENDED. Con ello quiero decir: VIVID lo adquirido por el conocimiento.


Angus & Julia Stone. En directo. Madrid. 2014


81.ESCUCHAD música en directo, en conciertos, y por supuesto, paraos a escuchar a los músicos callejeros. 

82.PERMITID que deduzcan que sois sensibles, pero no dejéis que lo vean. A eso se le llama sutileza. HACED  alianzas con gente sutil.

83.ESCRIBID con poesía cualquier cosa que debáis redactar. Vuestra prosa, si es buena, lo será porque es poética.

84.SED románticos y haréis cosas grandes. Sed realistas y haréis cosas probablemente buenas, pero pequeñas, concretas.

85.PREFERID antes un apretón de manos de felicitación por lo que sois, que una ovación cerrada por lo que NO sois. La autenticidad brilla como el diamante.

86.Sólo fue ayer cuando pensabais que siempre estaba en lo cierto. Luego fue que creíais que siempre estaba equivocado. Un día será que os pregunteis qué hubiera hecho yo en vuestro caso. Luego seréis padres. Y así de nuevo todo. Bienvenidos al interrogante que hay al final de cada decisión. SED  consecuentes, esa es la única regla que os doy en este asunto.

87.Por pedregoso que sea el camino, en los bordes de la vida hay flores (una melodía, un cuadro, un verso). RECOGEDLAS y llevadlas al medio. PISAD  sobre ellas al andar.

88.SENTID la vida –constantemente- como si presenciaseis vuestro propio nacimiento.

89.Vuestro corazón será amado más de una vez en la vida. No seáis ingenuos y no entreguéis la plaza al primero que la asedie. Pero no seáis numantinos. LEVANTAD  un alto muro para su defensa pero dejad, como en Bizancio, una pequeña puerta abierta para el que sepa descubrirla.

90.RESISTID  ante la realidad hasta que os dé la razón. No es tozudez, se llama autoconfianza.





jueves, 26 de febrero de 2015

En Madrid, cielo e infierno.



Mining
Only this, and nothing more.
This it is, and nothing more.
Darkness, there, and nothing more.
Merely this, and nothing more.

The raven
EDGAR ALLAN POE.


Viaje al centro de la tierra, en Madrid:

El 14 de abril del 2014 en el Fotografiska, el museo sueco de fotografía en  Estocolmo, anduve como en un sueño, abandonado a las evocaciones de las imágenes que me llegaban procedentes del aliento del fotógrafo como un soplo. Yo mismo tomé unas imágenes de aquella sala y del ambiente que se destilaba: un horizonte de paz limpio, bello y en silencio. Entre otras exposiciones me encontré con las imágenes procedentes de las profundidades de la tierra de Roger Ballen. 

Fotografía Blogscriptum

El trabajo expuesto en Estocolmo era Asylum of the Birds, del que ya hablé en su día (enlace)

Unos meses después he descendido a los infiernos nuevamente en la sala de exposiciones de la La Fábrica, donde se exponen unas pocas fotografías de esa colección, complejas visual y mentalmente. Las imágenes parecen subir desde lo más profundo de la tierra a la superficie como cristales brillando con infinitos reflejos de grises. Viajan desde la mina desde la que han sido extraídas, a través del espectro completo, entre el gris mate de la pizarra,  el brillo del sílice, el blanco translúcido de la calcita, el negro impenetrable de ónix y hasta el brillo diamantino de la pirita.


El mundo que nos ofrece Ballen nunca ha visto el cielo, procede de un embarullado magma, no conoce ningún paraíso, es una galería enterrada, tanto psicológica como visual, es durísimo, pero alguien tiene que contarlo.

Paisajes interiores incongruentes, ilógicos como pesadillas, pero puros como gemas. Es como si el fotógrafo se convirtiese en geólogo, procedente del mismo infierno en busca del sentido de la vida de esos personajes, si es que alguna vez tuvo sentido.

Las inquietantes imágenes de Roger pueden no gustarte, pero es imposible la indiferencia.




Viaje al Paraíso, en Madrid.


Estoy completo de naturaleza,
en plena tarde de áurea madurez,
alto viento en lo verde traspasado.
Rico fruto recóndito, contengo
lo grande elemental en mí (la tierra,
el fuego, el agua, el aire) el infinito.

JUAN RAMÓN JIMENEZ.


Salgo del infierno, sin solución de continuidad, para subir al paraíso, en el Centro Cultural de Conde Duque. Allí Ouka Leele, Bárbara Allende Gil de Biedma (Madrid, 29 de junio de 1957), artista, pintora, poeta, fotógrafa y yo que sé cuántas cosas más me ha trasportado a la luz.

“A donde la luz me lleve” es una hermosa mirada de Asturias. Para la artista ha tenido “la sensación de estar entrando en el paraíso, inmersa en la belleza”. A mí también me lo ha parecido.

Sus imágenes retratan las costas, los faros y las rocas, pero también las costumbres del medio rural, la vegetación y la arquitectura, siempre con el estilo característico de esta fotógrafa. “Como una recolectora de luz, salgo por la mañana solo atenta a donde la luz me lleve, sabiendo que no podré repetir lo que veo pues está construido de luz y brumas, de humedad y misterios irrepetibles”.


En definitiva, en Madrid, del infierno al cielo en apenas 20 minutos.
Hoy yo estoy más con el Fauré  en forma de Pavana que de Requiem. 



lunes, 23 de febrero de 2015

Manual de Instrucciones (365). Capítulo 5.

Fotografía de Vivian Maier.


61. Dejaos sorprender por el atardecer, con la cara pegada sobre la arena caliente, en una playa almeriense. No añoréis paraísos caribeños. No son  imprescindibles.

62. Ocultad el trabajo que hay detrás de vuestra obra. Procurad que destaque el resultado, NUNCA el esfuerzo.

63. Ejecutad proyectos aunque no aporten beneficios económicos.

64. Defended ideas aunque no sirvan como moneda de cambio.

65. Y asumid compromisos aunque no sirvan a vuestros intereses. 

66. Estas tres instrucciones previas se complementan con el corolario: NO renunciéis al pragmatismo, ni al desarrollo personal, pero no lo juguéis todo a esa carta. Termina siendo fútil y cortoplacista.

66. Variad: un día toca corbata, otro minifalda. El uniforme es el tedio de la piel y termina ajustándose al cuerpo como una mortaja…y esa no hay quien la desabroche, queridos míos.

67. Haced el Camino de Santiago para descubrir que andar por andar no es el motivo. Al cabo de unas jornadas os sentiréis románicos: recogidos, sólidos, sencillos pero milenarios. No sé explicarlo de otro modo.

68. Cortad sarmientos, vendimiad, estrujad racimos entre los dedos y bebed finalmente el resultado de todo el proceso. Ayudad a perpetuar pero sobre todo entended el milagro.

69: Caed en la hipnosis del mar por la noche: su negrura, su murmullo y una luz en la línea del horizonte. ¿Una estrella o un barco?. Jugad a adivinarlo.

70. No seáis inocentes, todo el mundo sabe que los renos no vuelan. Sólo entre tres es posible asumir esa ingente tarea planetaria. Tradición y Fe, eso NO  es reaccionario.

71. Encontrad las siete diferencias. No todos los padres somos iguales, aunque algunos NO podamos ofrecer naves espaciales.





73. Aprendeos lo siguiente de memoria: “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo.” Ya entenderéis por qué. Hacedme caso.

74. Que no os cuenten cuentos, LEEDLOS. Os doy una pista…alfabética: Benedetti, Borges, Chéjov, Cortazar, Covadlo, Gibran, Llamazares, Mahfuz, Matute, Poe, Quiroga.  Hay más, mas no tuve tiempo…

75.  Abrid los oídos, tanto o más que los ojos: sé las cosas, no tanto por haberlas estudiado, sino porque las he oído cientos de veces hasta hacerlas mías. Luego el tiempo las fue decantando…como el vino ¿lo veis? Tradición y Fe. Cuarenta - cuarenta (y un 20% dejadlo al empirismo).





Fuera de Manual: Las canciones de bar son hermosas. Yo mismo he cantado Gabinete Caligari en más de una ocasión, pero someted al juicio del tiempo los grandes temas de bar.  Esto de Purcell, por ejemplo, sigue “pegando” 356 años años después.

jueves, 19 de febrero de 2015

Los sueños de Juan Manuel Castro Prieto.

El Mirón, 1989

Decir en este blog a estas alturas que la obra de Juan Manuel Castro Prieto   http://www.castroprieto.com/ me encanta es una obviedad, y decir que  es un maestro de la fotografía es innecesario, por evidente y porque además la cosa apesta  a bloguero adulador, pero es absolutamente cierto. Castro Prieto es excepcional. Fotográficamente poliédrico, se mueve en la narración fotográfica con la misma naturalidad en el retrato que en la abstracción, en el paisaje que en el detalle, en el blanco y negro que en el color. 

Creo que Juan Manuel Castro es además el fotógrafo de la memoria. Del mismo modo que conozco mi repetitiva costumbre por hablar del tiempo, me obsesiona la fragilidad de la memoria. Será por eso que me apasiona su obra. Cuando no te queda la memoria, no te queda nada, sólo el simple transcurrir de los días, el pasado asumido como un mero trámite inevitable hacia la incertidumbre. Si no sabes de dónde vienes, ¿qué importa hacia dónde te diriges?. Castro me ayuda a transitar en este espacio -en el que me encuentro cómodo- que es el de la memoria: la de las cosas y la de las personas.



De todo el trabajo que va mostrándonos en la red (que empiezo a pensar que es infinito)  hay uno que me resulta especialmente evocador. Se trata de una serie de fotografías que comenzó a realizar en el año 1989 y que denominó "Oníricas", fotografías totalmente desenfocadas, que continuó haciendo hasta 1991.

Como en un sueño, los personajes de esta serie aparecen dispersos, diluidos e impalpables. Son sólo detalles representados en gestos mínimos sobre un tenue  fondo orquestal. Los juegos de luces y sombras, los claroscuros siempre cambiantes como el agua, sugieren una posibilidad, pero no quieren representarla. No hace falta el motivo ni la historia. No hay que copiar nada. Sólo se pretende producir impresiones. El objeto fotografiado es librado de cualquier función representativa. No importa el personaje en sí mismo, sino el movimiento que se adivina en  él.




El producto de su cámara es un arabesco, formas simbólicas que nos recuerdan primicias de lo que existe, figuraciones que nos devuelven al gesto puro, a partir del cual se va formando el sueño que se pretende evocar, construyendo una enredadera que crece en un medio etéreo.

La envidia entre las artes ha generado un juego estético muy antiguo. La poesía que pretende musicalidad, la pintura que desea ser poesía, la música que se descompone en una escala de colores según las tonalidades.

La sinestesia efectivamente existe. El cerebro produce juegos inesperados; formas, sonidos, palabras y colores resultan inadvertidamente entrelazados en la mente.  A mí -pero yo soy muy extraño- la serie "onírica" de Juan Manuel Castro Prieto me ha recordado a la música de Debussy. Con él la narración musical dejó de ser imitativa. Debussy utilizó las sombras que producen las cosas en nuestra evocación y las transformó en semitonos, igual que Juan Manuel, que hace el camino inverso: crea música a partir de las sombras que retrata.


martes, 17 de febrero de 2015

Las palabras asfixiantes.

Foto de Raquel López - Chicheri

Conocí a Lucas Nieto en la primavera de 2006, un vehemente orador con un discurso sincero. Al cabo de seis meses de aquel encuentro decidió voluntariamente  permanecer en silencio y desde entonces no ha pronunciado palabra.

Las palabras inundan el aire, fue su última frase.  Antes, subido a una enorme roca, jadeando y tras advertir que no era posible apenas respirar por su densidad,  abrumado de escuchar el ruido que producían todas juntas chocándose, argumentó:

¿No ves que sólo intento salir a flote?, sacar la voz por encima de la palabra, hacerme oír en este caos. ¿Para qué una palabra de más?. Resultaría innecesaria como todas. Otra más. Eso solo aumentaría el ruido. Todas trabajando al unísono para ahogar las voces. Palabras rebosantes. Voces calladas. A estas alturas, quizás, el silencio sea la única postura inteligente. Digo muchas más cosas callando. Y bajándose de la roca, se calló para siempre.

Ahora me gusta visitarle de vez en cuando. No posee una expresión especialmente dramática; un rostro angulado, eso sí, delgado, de grandes ojos de los que surge una inmensa mirada. Ojos de bondad en los que se reconoce un olor doméstico. Tiene la cara surcada como por un arado. Entre unos y otros, puntos y rayas, se puede leer un código morse construido durante décadas. Nos sentamos en frente el uno del otro y, simplemente, nos miramos. Con eso queda dicho todo.

Nota blogscriptum:


En el cuarteto en sol mayor del Fidelio de Beethoven se ejecuta a lo largo de 31 compases un canon a 4 voces que concluye con una frase que se imita libremente.
LvB. demuestra que un conjunto voces puede ser enormemente bello incluso cuando cada uno desarrolla su propio discurso, distinto al de los demás.



Mientras duermes.


A veces al contemplarte pienso que nada puede evitar que la sonrisa dure eternamente. A menudo, sin que te des cuenta, mis ojos toman posesión de tu reino, me apropio de tu quietud o de tu baile, de tu mirada o de tu cerrar de párpados. En ese tiempo, en ese mundo, ese aire, esa luz, nada es menor, pues eres una sucesión de plenitudes. La luz  que emites es una nueva manera de definir la vida.

Al verte dormir creo que no tienes edad,  un breve tiempo nada más, no hay pasado, ni lastre en torno a ti, eres el tiempo que resume el tiempo. Eres el otoño, por ser mi estación de entre todas, pero realmente… eres todas las estaciones. 

En este noche lluviosa, no llamo a rumiar nada, nada me turba, sólo me enfrento al ahora, el preciso momento de ser fiel a mi mismo, como nunca, al tomar posesión de tu reino mientras descansas.

En este momento que te veo serena, no hay otras afirmaciones, no hay promesas incumplidas, pues lo eres todo, me envuelves completamente, y el resto, lo tengo  olvidado a las afueras.

Ahora pienso en mi y en ti, y cuanto más conmovido me siento, cuanto más me pierdo en todos tus momentos, más fácilmente vienes a sacarme de este mundo. Juntos no debiera haber motivo para dormir, sólo debería existir sitio para el sueño.