Manual de instrucciones de blogscriptum

miércoles, 31 de octubre de 2012

Hagan Juego...


La cosa tendría su guasa sino fuera porque se trata del dinero de los colegios, de los quirófanos, de las universidades y de las nóminas.

Blogscriptum se ha mantenido a una distancia prudencial y por respecto de la salud mental de sus escasos lectores respecto de los asuntos económicos que, a fuerza de leerlos una y otra vez, verlos ad nauseam y escucharlos ad vomitum, no han suscitado nunca el más mínimo interés de mi inspiración.

Pero leo hoy dos noticias …sorpendentes.

Las Comunidades Autónomas asfixiadas por sus deudas acuden llorando y rabientremetidas al Fondo de Liquidez Autonómico FLA (Andalucía, Asturias, Baleares, Cantabria, Castilla La Mancha, Cataluña y Murcia)

Estas angélicas administraciones piden solamente 16.700 millones de euros, que por si lo habíamos olvidado son 2.778.656.497.865 pesetas (juro que no es un numero de cuenta corriente, son pesetas)

Bien, el Ministerio de Hacienda, que no sabe de dónde cojones sacar el dinero para pagar el aeropuerto de Ciudad Real, por ejemplo, solicita un crédito de 6.000 millones de euros (999.316.000.000 pesetas) cuyo avalista es, y aquí viene lo cojonudo, Loterías y Apuestas del Estado. Y la cosa no tiene desperdicio porque ya es conocido que este organismo resulta enormemente beneficioso para las arcas del estado (Facturó 10.000 millones y ganó 1.685 millones de euracos). Así que cada vez que jugamos a la bonoloto de las pelotas, financiamos un poquito el aeropuerto de marras.

Hasta aquí primera noticia.

Segunda noticia.

El Asador Frontón de Madrid tiene una deuda con la Hacienda Pública de 700.000 euros (, dos o tres bacalaos al pil pil que le pusieron al Real Madrid en una de sus escasas celebraciones y que no ha habido manera de cobrárselos). El servicio de la Agencia Tributaria, a través de la Policía de Aduanas, entró ayer a la hora de máxima afluencia del restaurante y como medida coercitiva y de sanción impone el precinto de una mesa de comensales y una fiambrera. Si, una fiambrera de las de cortar el lomo que luego se aprieta Cristiano Ronaldo. Y resulta que el dueño del local está muy cabreado, y el periódico va y da pábulo a su cabreo, porque la actitud de la Policía Judicial fue de clara y manifiesta intención de ridiculizar al local en esa hora de máxima concurrencia.

Mi experiencia con hacienda.

Un hospital en el que trabajé (Público) me  adeudaba una estupenda cantidad: 15.000 euros. El Juez sentenció que mi contrato era un fraude de Ley y que debería abonárseme esta cantidad. Chachi. Gané cuatro años después de que se presentara la denuncia. Cuatro años. Pagué a mi abogado sus horarios: 3000 euros. Gustoso, el tío se los ganó.

Hacienda me dijo seis años después que de ese dinero (no declarado, no digo que no, pero juro que no existió intención)  yo le debía 11.000 euracos, con los intereses, claro. Y que además por no haberlo declarado en la fecha que correspondía me sancionaban con algo más de dos mil euros, por una falta leve, eso sí.
Y ¿qué hizo una servidora?: pues pagar.
La jugada me salió cojonuda: soy persona non grata en el hospital de las pelotas al haberles ganado el juicio y todo por 1000 putos euros (que no está mal, ¡ea!)

Mi conclusión al leer esta dos noticias:

Mañana me planto en Hacienda con una fiambrera de Magefesa, que corta el lomo fino fino, a ver si me devuelven los 11.000 pavos, y si lo consigo me voy a celebrarlo sin un puto duro al Asador Frontón, con un boleto del Euromillón como aval, que digo yo que se fiará de mi el dueño indignado, si los bancos que dan los créditos al FLA, con las mismas, se fían del Gobierno.

NOTA BLOGSCRPTUM:
¿Sabéis quién es uno de los socios del Asador Frontón?: pues lo habéis adivinado, el presidente de la sección de Baloncesto del Real Madrid. Así que el colega lleva allí a sus jugadores a celebrar el éxito de su equipo, se enbolsa la pasta del lomo que le corta  a Ronaldo, impaga a hacienda y se cabrea porque se lo precintan. (¡País coño!)

James Bond cumple 50 años. Yo de mayor quiero tener sus huevos, y no los de Montoro que se la juega con la Bonoloto a sabiendas de que toca (al Estado, claro)




Carta a Joko Ono



Estimada Sra. Joko Ono:

Llegué tarde a la fiesta. Exactamente un año tarde. Lo siento. Nací en 1971 y ya en la sala no había nadie, algunos cigarrillos violentamente aplastados contra el suelo habían dejado señales de frenadas de suelas de zapato y manchas de desengaño. A mi me parecían garabatos de rabia. Una luz roja iluminaba cálidamente un escenario vacío y la aguja del tocadiscos botaba repetidamente sobre el mismo surco, una y otra vez, recordándome que The Long and Winding Road es una canción demasiado triste y demasiado larga que no conduce nunca a ninguna puerta. Y me quedé como en la canción allí plantado, en una noche de viento y de tormenta.
Yesterday, sólo fue ayer, cuando por mi casa circularon durante años los discos rojos y azules –que luego compré con el permiso del Sr. Jobs y su manzana mordida- con las caras de los cuatro asomadas a aquel patio, por la barandilla de la historia de 10 años de caras lampiñas a melenas y barbas desaliñadas. Me fui aprendiendo las canciones una a una. El orden, el tiempo y su ritmo contagioso. No tardé mucho tiempo en memorizar los acordes y hasta aprendí que después de un sonido de avión siempre es posible Volver a la URSS.
No supe nada de Vd.  hasta mucho tiempo después y fue entonces cuando decidí hacerla culpable de todo. Era Vd. la representación de la contaminación del genio. La acusé de rebajar lo brillante a lo cotidiano. He de decirle que para mi Vd. representaba la viva imagen de la cizaña. 
Ahora viene Sir Paul a decirnos que no es Vd. culpable de todo, que igualmente se hubieran separado y que la cosa estaba ya muy tensa desde hacía tiempo. Y que quiere que le diga Sra. que veo el balance de su cuenta corriente tras el balazo que paró el corazón de la Historia del Rock y sinceramente me desco-ono. Llegamos a viejos Sir Paul y nos  hacemos blandos, pero ya no hay campos de fresas  Sir, no los hay. Ni siquiera existe la URSS.



domingo, 28 de octubre de 2012

¿Qué es escribir?



Me has felicitado por tener tiempo y ganas de escribir todos los días algo. ¡Te llevará un buen rato!, me has dicho.

Si. Escribir me lleva un rato.  El día entero, para ser exactos. Escribir es vivir. Escribir es también morirse para luego leerte y renacer. Escribir es intentar respirar -sin asfixiarse- atado por la linea roja del mapamundi, delgada, cortante, que alguien quitó previamente  al trópico de Cáncer, donde se encuentran los desiertos más calurosos del mundo, donde el Sol incide más cruelmente. Escribir es estar perdido y muerto de frío pero sobre todo de miedo en el centro de la  Antártida. Escribir es estar permanentemente en equilibrio, en busca de una posición que te reconforte y que te guste. Elegante, misteriosamente abandonado a las palabras, como la manera que tenia James Dean de coger el cigarrillo con el borde de los labios, en un equilibrio inestable, casi imposible; parecía que los besase. Escribir es acertar a dejar  las manos como él,  distraídamente olvidadas en alguna parte de su ropa, en los bolsillos traseros de sus vaqueros perfectamente informales o en el fondo, profundo, insondable de su abrigo de solapas de cuellos hacia arriba. Escribir es salir a cazar con 28 letras la frase de tu vida y disparar a matar  la palabra, sin que muera. Escribir es contemplar el cielo nocturno, el mismo que en épocas prehistóricas, ese que no ha cambiado nada; transportarse  a esos años en los que el hombre miraba el cielo, con devoción y curiosidad, pero con infinita paciencia. No había prisa por el mañana. Escribir es vivir por un instante alejado del ajetreo, y buscar el milagro de la liquefacción de tu alma.  Escribir es sencillo, sólo basta morir para hacerlo. Escribir me rasga y me rompe, me lame y me besa, igual me folla que me mata.  He pensado un millón de veces en no hacerlo, las mismas veces que dedico a pensar de qué cosa escribiré mañana.
Y cuánto más escribo más advierto que la palabra me cuida  y abusa, me atrapa y me libera, me hace crecer y me aplasta.
Y me gustaría que no me felicitases sino que llorases por mi o quizás que reces para que esto no me ocurra más, porque escribir, si,  me lleva un buen rato. Un poco más del que acabo de robarte.

Sentarme sin embargo a escuchar es...dejarlo todo en automático, y expongo mi cuerpo a que otros me devoren. 


jueves, 25 de octubre de 2012

El superblogero.



Supongo que habéis leído la noticia. Pincha
Superman, mejor dicho, Clark Kent, se va del Daily Planet en la próxima entrega del Comic. Esto es normal. No me extraña, está desencantado del rumbo que ha tomado el periodismo. Un hombre con los ideales bien asentados, que se viste por los pies, aunque sea con los calzoncillos por encima de los pantalones -se le disculpa porque lo hace en una cabina y en apenas unos instantes- no puede mantenerse en este mundo periodístico interesado y de noticias falsas. 
Mi amigo Juan Luis, periodista como Clark,  se los puso también una vez por fuera de los pantalones, sólo una, primera y última, cuando salió cagando leches de la casa (por la ventana) de la vecina del cuarto y se mató al confiar en unos superpoderes -que evidentemente no tenía- al verse así vestido en el quicio y ver también al marido (de la del cuarto) asomándose a tomar el aire con un 9 milimetros cargado.
Clark se larga de un periódico que ya no da los pasos firmes sobre la delgada linea roja de la imparcialidad editorial, de la que se cayó hace tiempo, como un funanbulista que tiene representación el día uno de enero después de una noche de más copas de champan que uvas en el cucurucho.
Cada vez que lee la tercera de su periódico se tiene que dar la vuelta a las enormes gafas de pasta y ponerlas como Rapel, puenteparriba, porque no da crédito a lo que lee. Ahora que, tal y como están los tiempos, largarse del trabajo, así, con dos cojones y un palito, con la cabeza bien alta, y mandando a tu jefe a tomar por culo: no te aguanto, que te folle un pez, a tí y a tu periódico, eso sólo lo hace un superheroe que los tiene bien plantados. 
A lo peor Clark ha tomado la decisión tras una noche mala, de esas de tugurio y puta al fondo, y pasado de copas de criptonita, no lo sé. Igual no es un superhéroe y simplemente está quemado, que ahora a eso lo llaman burningout y no "hasta las pelotas" , como se ha dicho siempre.
Y yo...pues lo tengo jodido, pues en este mundo en el que se abren a diario un millón de blogs, tengo que compartir espacio internautico con este tío, que ha decidido abrir el suyo. 
Pero como Superman me parece el personaje público más creíble de los últimos cuarenta años le auguro un gran futuro y millones de seguidores. Le seguiré, seguro, salvo que se abra una cuenta de twiter, al que todavía no le he cogido el truco. #yotambienllevoloscalzonesporfuera. 


miércoles, 24 de octubre de 2012

Aparentemente...



Estas dos fotos fueron publicadas el mismo día en el mismo periódico. Las dos tratan aparentemente de lo mismo. Dos hombres, a cuerpo descubierto, se enfrentan (en el sentido metafórico de la palabra) a las autoridades. Las dos, aparentemente, luchan por sus derechos y por su oportunidad. Intentan sembrar de esperanza su futuro o al menos , aparentemente, intentan luchar por el presente que se les niega. Aparentemente las dos hablan de la desesperanza también y de las injusticias. Aparentemente las dos nos recuerdan a los demás nuestra cómoda posición y aparentemente nos mueven a luchar por un mundo más solidario.
He querido insertar mi texto entre las dos porque, aparentemente, son imágenes muy similares que podrían estar unidas por mi texto. Aparentemente.
Sin embargo una de ellas se me antoja un fotomontaje. Aparentemente.
Y nada...a reflexionar.




martes, 23 de octubre de 2012

El canto de Jerjes.

Hay que haber empezado a perder la memoria aunque sólo sea a retazos para darse cuenta de que esta memoria es lo que constituye toda nuestra vida. Una vida sin memoria no sería vida...
Nuestra memoria es nuestra coherencia, nuestra razón, nuestra acción, nuestro sentimiento. Sin ella no somos nada.
Luis Buñuel.



Mi padre tiene demencia. No se si es Alzheimer, los médicos tampoco lo saben. Mi padre vive en un estado mental nebuloso. Parece un crío en ocasiones y yo creo que los niños viven en un paisaje mental sumamente complejo. Mientras vamos creciendo intentamos despejar ese paisaje de follaje y desorden exuberante, de un vergel primigenio. Y lo conseguimos unos años  porque el bosque parece a veces despejado. Pero con los años y agotados, la mala hierba y las enredaderas enturbian de nuevo, como en la infancia, ese paisaje mental al que me refería.

A mi me parece que mi padre vive en un estado semiparasitario de conciencia: estado de sueño, restos de conciencia normal y en definitiva una conciencia doble, una diplopia mental (concepto extraído de: El hombre que confundió a su mujer común sombreo, Oliver Sacks, Anagrama 1985) 

Esther Salaman en su libro sobre “recuerdos involuntarios” (A Collection of Moments 1970) expresa la necesidad de preservar o recuperar “los sagrados y preciosos recuerdos de la infancia”. Comenta lo empobrecida y desarraigada que resulta la vida sin ellos. La autora habla del gozo profundo del sentido de la realidad que puede aportar la recuperación de estos recuerdos. 

A mi me gustaría que mi padre retuviese en su memoria los brazos de su abuelo antes de entrar con él al Teatro Real de Madrid. De cómo su abuelo hacía sonar la trompa a las órdenes de las partituras de Don Ricardo (Wagner, claro)
Hoy yo recuerdo como mi padre me colaba en ese mismo Teatro, antes de la reforma. Recuerdo al acomodador al que mi padre dejaba algo secretamente en la palma de la mano recibida como un cuenco. Aquel señor de traje azul engalanado que a mi me parecía un militar de alto rango, y que a cambio de esa moneda a mi me daba una butaca y un programa.  

Todos somos exiliados de nuestro pasado, como tales necesitamos recuperarlo. Yo creo que mi padre ya no puede hacerlo sólo (ni acompañado) pero la verdad no estoy seguro, no quiero estar seguro. Y si es así  que no pueda nunca recuperarlo, me recuerda a un pobre desterrado que anda buscando sitio exacto dónde sentarse de una vez a descansar. Me recuerda a esos pobres subsaharianos recién bajados del barco de Salvamento Marítimo. Todos con la misma cara de perdidos, como mi padre, pero él sin la manta. Le veo buscando una patria, buscando un sitio, buscando un  porqué de su pasado y no encontrando ningún futuro que lo acoja.
Con la misma cara de despiste anda mi padre en la recuperación de recuerdos de la infancia, sagrados y preciosos como dice Salaman. Aún creo que en el estado “despierto” de esa diplopia mental, se realiza su propia historia en una anamnesis extraña, casi milagrosa, intentando abrir de par en par la puerta cerrada de su quehacer diario.
Creo que mi padre sufre una amnesia de la infancia.... cesaron las subidas y bajadas de los acordes de Bach y hoy ya no hay en su cabeza mucho más que fugas de ideas y contrapuntos de recuerdos. Ya no escucha las irrupciones y los arrebatos de Don Ricardo (Wagner, otra vez) y desgraciadamente los ataques furibundos ya no los hacen Valkirias, sino él, y el Oro del Rhin no brilla como antes –ni mucho menos-
Las reminiscencias románticas de las teclas de Beethoven no son ya Sinfónicas y las Sonatas ya no suenan integrales. La música y las escenas de la infancia no son ya más que “notas para conciertos imaginarios” (C. Gómez Amat Espasa Calpe 1987, libro delicioso).

Viendo como  le veo hoy, intento llevarle a aquel mundo de la temprana infancia que consiga renacer reminiscencias y reproduzca en el presente una realidad experimental y no una fantasía. Pretendo que segmentos concretos de su  existencia y una experiencia pasada sean las imágenes motrices y sensoriales que rehagan su vida actual. Desde las más simples escenas a los paisajes y los mundos imaginativos más complejos, la música  debería ser la cuerda tensa del telar que encordele los lizos, levas y pedales de su telar mental. Y él, sentado al banquillo del tejedor, siga manejando los plegadores y travesaños, bobinas y madejas que permitan ordenar la urdimbre de su tela.

Un repertorio, una memoria, una imaginación de la vida que sea esencialmente dramática, melódica y escénica. La forma final de su representación cerebral debería ser la melodía y el Abuelo Pepe (mi bisabuelo) con su trompa, debería hacerla sonar. Pero ahora me parece que sus instrumentos suenan desafinados, o no los oye, no lo sé. Y me parece que algún desgraciado volteó la partitura o algún mamarracho vertió sobre ella una copa de mal vino, y no hay cristiano que a estas alturas sepa leer más de dos corcheas seguidas.

A la sombra de ese árbol que es mi padre apoyé mi espalda miles de veces. Ahora me parece que el viento hace crujir su tronco y suena demasiado el ulular entre sus hojas. Mi padre tiene demencia. No se si es Alzheimer, los médicos tampoco lo saben. Mi padre vive en un estado mental nebuloso…


lunes, 22 de octubre de 2012

Los Sueños de Jacob Sutton





En el fragor silencioso de este tiempo
que no es tuyo y que no es mío
cuando el amor cierra los ojos
en quiméricos deseos por cuajarse,
durante ese tiempo de aroma de lo bello
del que emerge perfilada tu silueta
entre los suaves pliegues de las gotas
del tacto que resbala sobre una piel
húmeda  y caliente,
en ese mismo instante te digo,
                                   [quisiera beberte
saciar mi sed y de paso por tu fuente
apagar  el eco de mi oído, el trino,
mitigar la herida que me quema
paladear la asombrosa quietud del aroma
de ese misterio que queda en los labios
por no tenerte y si desearte
porque como el olor, te pierdes
cruzas el vapor, la oscuridad se cierne
y desapareces apagadamente
dejando un sabor de sed en mis labios
afanado en buscar  la  boca en nuestra boca
unas manos que me opriman
antes que me quede privado por fin de tu mañana
                                    [y de repente
vuelve la noche oscura.
Despierta, estoy aquí, despierta
ya lo sabes, ya lo sé...
si me olvidara de ti de mi me olvidaría.

Blogscriptum


La poesía en imágenes de Jacob Sutton se vierte sobre mi como un líquido que adquiere la forma de un sueño. Cada pequeña obra de arte se traduce en imágenes que ya he visto porque estoy seguro de haberlas soñado. Y así ha debido ser pues cuando he visto Ghost in the machine he tardado un instante en  traducir a palabras un sueño infinitas veces repetido.