Manual de instrucciones de blogscriptum

lunes, 31 de octubre de 2011

Mis amigos tienen una casa al borde del mar...


Víctor fue concebido entre garnachas. Sin pecado original. Sus padres pisaban las uvas con los pies desnudos y desnudos terminaron entre el mosto y los hollejos. Su cama fue una cuba y su colchón la cosecha del treinta tres. Ningún bodeguero comprendió porqué el caldo de los Munuera fue excepcional ese año siendo el de los demás de la zona solo un caldo aceptable. Víctor padre y Amalia solían explicar que su vino fue hecho con amor y que ese era su único secreto.

Al cabo de los años Víctor abrazaba a las mujeres con el olor de la madera de roble francés bien ensamblado y dejaba en la boca el sabor de frutas del bosque, pólvora húmeda y matices de canela. Ellas notaban el retrogusto de flor de campo y al final en boca quedaba  el aire húmedo de la mañana de rocío.

Eso supo reconocerlo Blanca, que fue concebida en un día de lluvia, debajo de un carro viejo, mientras sus padres trabajaban en el campo. Al cabo de los años Blanca abrazaba a los hombres dejando un olor a tierra mojada y su pelo respiraba el aroma de la hierba fresca.

Los dos quisieron estar juntos aquella última noche de verano, al borde del acantilado, justo donde terminaba la vía muerta, con el ruido al fondo del mar batiendo y la música de la fiesta sonando alcohólica y nostálgica.

El día siguiente fue el primero de una larga serie de años sin verse. El en Galicia y ella en Madrid. No supieron nada el uno del otro. Los dos siguieron caminos bien distintos.  Cada día pensar en el otro era una necesidad  dolorosa, así que fueron apartando de sus mentes cualquier recuerdo que hiciese irrespirable el aire que ya no compartirían nunca juntos.

Al cabo de treinta años los dos volvían a estar solos. Ella seguía viviendo en Madrid entre recuerdos y fotografías de la vida que fingidamente feliz había llevado junto a su marido. El había envejecido en botella y poseía matices de gran reserva.

Blanca bajó a la cafetería de la esquina, como tantas otras veces, para mojar en un café largo y solo, todos los recuerdos que habían estado tanto tiempo almacenados en el desván del pasado.
Sentimientos, palabras, imágenes y sueños resecos de años de despensa y que nunca salieron de su boca. Decidió hacer la maleta y volver a la vía muerta, al borde del acantilado. Quizás el estuviera esperando.

Víctor estaba donde siempre.

Volvieron a cruzar miradas, más allá del fondo de sus ojos. El volvió a sentir como hurgaba en los cajones de sus ideas, sin permiso.  Como aquella noche, dejó que entrase en la casa de sus pensamientos.

Ella volvió a quedarse muda oyendo sus palabras salir fluidas de sus labios. Letras enlazadas, sonidos armónicos que calmaban su ansiedad, linimento para sus oídos y suave  arrullo en el tiempo, largo tiempo, que le escuchaba.

Solo roce de manos, solo yemas sobre uñas. La barca dulcemente mecida por una mar en calma, así se sentían mutuamente juntos.

Blogscriptum:

Blanca y Víctor existen, con otros nombres. El otro día cené con ellos. Viven en una casa construida por las propias manos de Víctor en el borde de aquel acantilado. El sol se pone frente a ellos en la ría de Betanzos. Víctor encontró haciendo los cimientos de la casa, restos romanos que volvió a esconder en el mismo lugar. Le gusta pensar que hace dos mil años otros vivieron la misma historia que ellos en aquel lugar y que esta se repite, y se repite. Les envidio.

domingo, 30 de octubre de 2011

Los perfumes, mi vida y el incesto.


Siempre he tenido una mala experiencia personal con los perfumes. No me han dado buen resultado. Hace unos veinte años la mitad de los jovencitos del mundo entero usábamos Paco Rabanne. Tenía un olor peculiar. Era penetrante, excitante, adictógeno. Hay quien decía que era por su alta concentración de ferormonas. En realidad todos deseábamos emular al guapísimo francesito recién salido de la habitación de aquel hotel de París jugando a dar pataditas a los montones de hojas del otoño, mientras su chica, guapísima también, le miraba disimuladamente a través de las cortinas como pensando…menudo polvazo Michel. Y Michel patada tras patada, mientras el barrendero se cagaba en su padre porque le levantaba el trabajo de las dos últimas horas, pensaba:  Michel're le meilleur. Un monstre. Numéro un.
Yo en cambio me echaba Paco Rabanne y noche tras noche salía cabreado de la casa de aquella novieta, porque las ferormonas no habían hecho ningún efecto,  dando patadas a las papeleras de Madrid; y todo el mundo sabe que no es lo mismo acariciar las hojas del Otoño de los Champs-Élysées con unos zapatos de charol de smoking, que limpiarte la mierda de perro que habías pisado, en el bordillo de la acera, instantes después de haber pegado una patada a una papelera y haberte jodido el dedo gordo. Hay matices.
Lo cierto es que un buen día Paco Rabanne dejó de oler como siempre, y eso todo el mundo lo advirtió, y mi novieta me dejó tirado. Habían reducido la cantidad de ferormonas. Eso me hizo pensar que el efecto de estas sustancias químicas era eficaz en esa relación. Lo que probablemente pasaba es que el León, además de echar pestes hormonales, pues es eso….es el León. Es decir, el que fallaba era yo. Evidente.
Después dejé Paco Rabbane y como mi Padre es para mí un ejemplo en todo, decidí empezar a usar su colonia: Loewe. La colonia de los caballeros, la elegante, la del hombre con una vida encima, una experiencia, un savoir-faire. Para entonces ya estaba casado y mi mujer me pidió que dejase de usarla porque le parecía incestuoso acostarse conmigo sin tener la sensación de estar haciéndolo con su suegro. En fin no me aclaro en la elección así que voy a pedirle a mis hijos su Nenuco.
Y en este mar de dudas vienes tu Charlize acosándome. ¿No lo entiendes Charlize?.  No puede ser. Lo nuestro no puede empezar. No es que tiene que terminar, es que no debe ni plantearse su génesis. ¿No lo entiendes? No es que no debamos, es que resultaría también incestuoso.
Por mucho J´adore que te eches no conseguirás convencerme. Ya te he dicho que tengo una mala experiencia con los perfumes. Te lo voy a explicar. Es que podemos ser…. ¡hermanos!


Mira para que tú nacieras dos personas se pusieron muy de acuerdo. Mucho. Si vas retrocediendo en el tiempo, para que tus padres naciesen cuatro personas se tuvieron que poner de acuerdo. Tus abuelos. Para que ellos naciesen, 8 personas se tuvieron que poner de acuerdo, tus bisabuelos.  Para que ellos naciesen 8 generaciones antes se tuvieron que poner de acuerdo 250 personas. Si retrocedemos hasta la época de Cervantes 16.384 personas copularon a favor tuyo.  Veinte generaciones antes que eso  1.048.576 personas follaron para que tu estuvieses hoy aquí. Ni primos lejanos ni amiguitos, sino los padres de los padres de los padres….. de tus padres.
En la época de los romanos se habrían implicado en tu nacimiento  1.073.741.824 personas (sí, mas de mil millones) y 64 generaciones antes se habrían implicado más de un trillón de personas. Esta cifra es infinitamente mayor que el número de personas que jamás han existido en el planeta. Es decir, existe un error de cálculo o….hubo consanguineidad, es decir, es más que probable que algún antepasado mío haya copulado con alguno tuyo, lo que nos sitúa en el árbol genealógico como… hermanos.
¿Lo ves? No podemos empezar lo nuestro. Ni por asomo. Déjalo, No insistas con ese desnudo. Recoge el collar. No me presiones.
Mi vida, los perfumes y el incesto. Es un continuo.

jueves, 27 de octubre de 2011

Tres consejos para no perder la cabeza


En las últimas 24 horas han estado a punto de mutilarme en dos ocasiones. Si, mutilarme. Parece exagerado pero es cierto.
Ayer, Raúl, un peluquero de mano floja y verbo irrefrenable, de un certero golpe de muñeca procedió a marcarme la oreja como a una vaca charolesa. Faltó que en la otra me colocase una anilla. El problema lo tenía no tanto por su flojedad de mano y de espíritu, que era manifiesta (y no tengo nada en contra de las personas de mi sexo con flojedad de mano y espíritu), como de su verborrea que le impedía estar pendiente de la  localización topográfica de mis orejas en relación con mi pelo.
Me recordó esta situación a un amigo que desde hace 25 años va al mismo peluquero. El dice que los peluqueros –serían los de antes- sólo hablan de futbol y de toros, dos temas que el aborrece. A la pregunta de ¿cómo quiere que le corte el pelo?, mi amigo respondió: “callao”, y desde entonces es su peluquero. No hablan de nada, se sienta, se corta el pelo, le paga y se va. Y punto pelota.


Pues ayer tras la certera estocada de Raúl no sabía yo si debía ocuparme de mi oreja o de reanimar al “manostijeras”, que se debatía entre el síncope por la sangre derramada de su cliente y la escenificación de la muerte del cisne de Tchaikovsky.

Finalmente el corte de pelo fue bueno, el de oreja también.
La segunda mutilación casi la sufro hoy también cuando la puerta automática de mi lugar de trabajo ha tenido a bien cerrarse a mi paso, sin reconocer mi corporalidad, como si yo fuera un ente abstracto o algo así ¡coño! 
Mi cabeza casi pasa por la guillotina como la de la pobre Mariantonieta. (Siempre ando, y ya me han regañado por ello, mirando al suelo)
Esto me ha recordado tres buenas anécdotas respecto de cortar la cabeza.
Recuerdo a Sor drenajes. Una monja que trabajaba en un Hospital Madrileño, llamada así porque hacia lo que se le ponía en la toca con los drenajes y las sondas. Las quitaba a criterio (el suyo) cuando lo estimaba oportuno. Pues bien, Sor drenajes iba siempre acelerada y un día su cabeza cogió el ascensor para subir a la tercera y su cuerpo decidió quedarse en la segunda. Hay veces, ya se sabe, que la razón y el corazón no van de la mano, ni siquiera del cuello.
El otro que perdió la cabeza fue el periquito de la abuela de mi amigo Javier. Este, por cotilla, asomó la cabeza por fuera de la jaula y la gata de la abuela decidió merendar cabeza de periquito. Lo supieron porque en un último hálito de vida con sus garras y su sangre escribió en el suelo de la jaula ¡gato cabrón!
La tercera que ha perdido la cabeza, por que se la han cortado, es la gerente de mi Hospital. Pobre mujer. Sólo llevaba un año y poco y ala, a la puta calle sin haber roto un plato.
Esto le ha pasado a ella pero no al resto de los cincuenta mil gerentes de Hospitales que el consejero ha decidido cambiar de sitio. Bueno los ha cambiado de un Hospital a otro. Tú de Getafe a la Paz, tú de la Fuenfria a Alcorcón, y así con todos.
Lo que ha ocurrido me ha recordado al chiste de la galera de los romanos.
-         Hoy os cambiáis de calzoncillos.
-         ¡Biiiiennnnn!
-         Tu con este, tu con ese y tu con ese.
-         ¿y yo? ( esa es mi gerente preguntando en la galera)
-         Para ti, bragas Princesa (como el anuncio)
Así pues en conclusión, para no perder la cabeza tres consejos: no seas cagaprisas, cotilla ni gerente.  Procura además no ser las tres cosas a la vez.

La oreja la puedes perder si te acercas a la oficina de Raúl.

Maldito Rosbif


Cada cierto tiempo lo intento. Me enfrento al problema en un alarde de valentía. Me esfuerzo en superar traumas absurdos y deseo retomar el camino de la normalidad. He visitado a numerosos compañeros psiquiatras y he asistido a terapia de grupo.
 –Me llamo Juan Francisco  y necesito superar mi trauma con vuestra ayuda.
- ¡Te queremos Juan Francisco!
Es inútil, cada vez que mi suegra en Navidad prepara su plato favorito, su especialidad, mis recuerdos viajan vertiginosamente a aquella noche. Entre sudores vuelvo a aquel Box de urgencias y un frio estremecedor hiela mi sangre.
 -No puedo Carmen, no puedo. Y creo que tu Madre lo hace a propósito.
 -No digas memeces Juanito, mi Madre no tiene ni puta idea de lo que te ocurrió. Estás obsesionado y esto está afectando nuestra relación. Yo era normal ¿sabes?, y estas llevando a tu familia a la ruina si sigues con esta chorrada de la dieta ovoláctea-vegetariana.
Es el rosbif, todo es por culpa de ese jodido rosbif del 24 de diciembre del 97. Mi vida sufrió un vuelco y ya nada es igual. No puedo comer carne, no puedo ver la tele por temor a que Arguiñano esté preparando un rosbif. No puedo viajar al extranjero porque por ahí  fuera les encanta el rosbif. No sé porqué mi suegra hizo aquel Rosbif. No sé…
La noche anterior estaba de guardia. Por primera vez en cinco años no me había tocado una fecha clave de guardia en Navidades. Lo que hubiese dado por tener la guardia del 24 o del 25, o incluso de Año Nuevo. Pero no. El destino me puso en el hospital el 23 de diciembre.
En ese gran hospital mi busca era el pin pan pum del que decidiese tener a bien llamar al número 69 (maldita casualidad). No existía ningún filtro y cualquier cosa que sucediese en torno a la expresión: “me pica, me escuece y me duele el área genitourinaria”, debía ser valorada por el urólogo. La persona con más criterio aquella noche en la urgencia era Bernardo, un celador de los de raza que organizaba el triaje de la urgencia a partir de las dos de la mañana.
 –Y a usted ¿Qué le pasa hombre?
-Pues mire Doctor (por Bernardo) que siento un dolor como una puñalá en el pecho y me sube con fuerza hacia el brazo y siento que me mareo…
- ¿Se ha dado algún golpe?, eso es ansiedad hombre, espere que aviso al psiquiatra.
Así era Bernardo. Así era la urgencia. Pero esa noche, mi noche, Bernardo la clavó en el diagnóstico.
 -¿Doctor Castruera?, baje a ver esto. Tiene que ver esto.
 -Joder Bernardo, ¿qué quieres?
 -Doctor, baje y punto.
El sujeto que había motivado la preocupación de Bernardo se llamaba Hans. Era un ejecutivo Alemán que había estado repasando el balance de cuentas con su secretaria en un viaje de empresa, hasta bien entrada la noche. Ya se sabe. Debes repasarlo todo, ser concienzudo, eficaz, solvente, en especial si te llamas Hans, eres alemán, el balance no cuadra y tu secretaria puede ayudarte a cerrarlo.
Hans se encontraba postrado en una camilla, tapado hasta la boca, exactamente hasta la boca, con el  doblez de la sabana de la camilla, perfecto, liso, recto, alemán.  Insistió en hablar sólo conmigo. Difícil. Las cortinas de los boxes pendían del techo por dos únicas argollas, torcidas, rotas, arrugadas, españolas. Su secreto sería compartido por la anciana del edema de pulmón y el joven etílico de nuestra espalda.  Por fin Hans se decidió y apartó las sábanas.
Frente a mí, un enorme pene, de color berenjena, brillante y morcillón. En rededor suyo, atado con lo que creí sería un cordón de zapato, un jugoso y enorme entrecot de ternera.
-Dios santo, ¿Qué es esto?
-Doctor, en ocasiones he visto película wenster y vaquero con golpe en ojo pone filete para hematoma. He pensado que inflamación bajaría, pero creo que no está bueno pene.
Al día siguiente en la cena de noche buena, la primera que celebraba en casa de mis suegros, había rosbif para cenar. Desde aquella noche no puedo ver rosbif alguno. La carne no me pasa del gaznate. Arguiñano me parece un emasculador inveterado, y mi suegra…mi suegra lo sabe y me persigue con el rosbif.
NOTA: Basado en hechos reales. Hospital Madrileño. Diciembre de 1997.
Juicio clínico: rotura de cuerpos cavernosos
Etiopatogenia: a) impacto directo sobre sínfisis pubis (efecto ariete romano); b) rotura por cizalla al girar a la pareja sobre eje longitudinal del pene erecto.
Tratamiento: Cirugía urgente para reparar la rotura de la albugínea cavernosa.

Buscar o encontrarse….esta es la cuestión



Somos nómadas desde el minuto uno del nacimiento. Buscamos inicialmente el calor de nuestra madre y luego afrontamos la vida en la condición de infatigables exploradores: el alimento de cada día, el trabajo que nos realice, la persona con la que compartir la búsqueda del día siguiente.
El éxito de nuestra tarea rinde a largo plazo al justo interés de nuestra búsqueda, de nuestro esfuerzo. 
Sin embargo todo lo que ocurre a nuestro alrededor tiene algo que inevitablemente siempre queda en manos de la fortuna, del azar.
La casualidad ha influido en el desarrollo de la ciencia. Hoy el término azar es sustituido en el argot científico por el de serendipia, un anglicismo, que surgió en 1754 de la mano de un político inglés que quedó impresionado por un cuento que narraba los descubrimientos que por accidente, realizaban los tres príncipes de Serendip (antiguo nombre de Ceilán)
Estos príncipes descubrían cosas que ni siquiera antes se habían planteado y que gracias a su sagacidad y su observación servían para solucionar dilemas impensados.
Por serendipia, por azar, unas levaduras llegaron hasta unas placas de petri olvidadas en una repisa durante unas vacaciones del despistado de Fleming. Por serendipia, por azar, llego la anestesia a la cirugía durante una sesión de divertimento con el “gas de la risa”. Por Serendipia, John Cade descubrió en 1949 que el Litio, utilizado sólo como agente de disolución, mejoraba a los pacientes psiquiátricos, y desde entonces me encuentro mucho mejor.
Fleming dijo una vez: “No esperes que la fortuna te sonría; prepárate con el conocimiento”. Picasso dijo: “Me paso el día en mi taller, por si viene la inspiración que me pille trabajando”.
Sólo los espíritus preparados saben reconocer estos golpes de fortuna y entonces, aprovechan con brillantez las oportunidades.
Aplícate el cuento.

Esta vez no, queridos, estaba preparado.


Confieso que estuvieron a punto de engañarme. Aquella mañana cuando  leí la noticia había descansado poco y fue una enorme sorpresa para mí averiguar que acababan de echar por tierra el trabajo de años de aquel genial personaje. Quedé impactado, quizás por el cansancio, y no perdí un solo minuto en compartirlo con mis amigos: Alberto estaba equivocado,  e=mc2 no se sostenía ni un minuto más. La plusmarca de los fotones había pasado a la historia. Patrick Makau lo había hecho el pasado 25 de septiembre con Gebrselassie en la maratón de Berlin, y ahora los neutrinos habían pulverizado el record de los fotones. Dos grandes mitos habían caído para mí, y ya son tantos… Ni el etiope es el mas rápido en la tierra ni el Halcón Milenario de Han Solo lo será en el espacio. Alguien, quizás los malos, alcanzarían  la velocidad de la luz impulsados por neutrinos y no por fotones. Chewuaka bramaría al verse superado en la velocidad del hiperespacio.
Si, casi lo consiguen, pero yo ya estaba preparado.
Recordaba aquella noticia en la que la intocable revista Science tenía que rectificar un estudio de referencia publicado en sus páginas sobre el riesgo cerebral del “éxtasis” dado a dosis bajas a unos pobres primates discotequeros. George Ricaurte investigador del Johns Hopkins, se había hecho mundialmente famoso por su publicación y había perpetrado conferencias a diestro y siniestro explicando los hallazgos de su estudio. Incluso el PND (Plan Nacional sobre Drogas) le había invitado en Madrid a una conferencia, pero…. se descubrió el pastel. Nada de nada. Los monos no tomaron éxtasis. Los monos tomaron anfetas (metilanfetamina) y a dosis bastante más alta que las recreativas. Los monos sonaos, muertos o con un parkinson galopante después de salir aquella noche con el Dr. Ricaurte no habían tomado lo que su colega el Dr. les había dicho que iban a tomar. Igualito que en la vida real. Les cambiaron la pasti, por error en este caso, en el último momento. Y a la mañana siguiente el resacón era más que regular. A los monos los enterraron o pasaron a un psiquiatrico, peroRicaurte gano una pasta contándolo, y en su curriculum figura una publicación en el Sciencie, que no esta nada mal, así la quisiéramos otros.
Pues con esto de los neutrinos lo mismo. Un error de cálculo ha dado al traste con el invento. No calcularon las diferencias gravitacionales entre Suiza e Italia y con ello los cálculos atómicos del tiempo que diferenciaban en décimas de nanosegundos a una partícula de la otra. Pero ahí han estado los científicos del proyecto en primera plana de televisiones y periódicos y quien sabe si también aumentando los recursos de un centro de investigación que, desgraciadamente, agonizaba.
Pero yo estoy contento. Que Gebrselassie ha perdido el record del mundo de maratón es tan verdad como que mañana sale el sol. Pero que Alberto y su e=mc2  son verdad, también. Y nadie podrá superar a Han Solo nunca más. ¡Jódete Darth Vader!

Los hombres también vamos acompañados al servicio.


 -Ya ha pasado mucho tiempo desde aquella guardia Juan Francisco. Eres un maniático. Me vas a hacer a mí una maniática, y tus amigos te van a mandar a tomar por culo cualquier día, hijo.
-¿Maniático? ¿Maniático? No,  sencillamente me gusta ir acompañado al cuarto de baño.
-Ya Juan Francisco, pero es que los tíos vais soooliiitoos al cuarto de baño.
-No querida, no. Algunos hombres van solitos al cuarto de baño. Otros como yo sabemos que tenemos que ir acompañados.
-Mira Juan Francisco, las cosas como esa que te pasó, ocurren solo una vez en la vida, es Kafkiano. No es posible que el peor de los guionistas de cine gore tome tus experiencias como argumento para la mas horrorosa de las películas de serie B, habidas o por haber.  No seas infantil, vuelve a la mesa, termina de cenar y disfruta de tus amigos antes de que no podamos salir a cenar ni con mi madre. Todo el mundo nos teme Juan Francisco. Es que cada quince días tienes una distinta.
-¿Y yo que coño quieres que haga? Tengo pesadillas por aquello cada dos noches….

Así era. Aquella noche tenía que suceder algo porque siempre sucedía algo. Arrastraba los pies por la calle y mi mochila era tan pesada... El ascenso hasta la entrada de la puerta de urgencias era para mí como el último reto de Edmun Hillary. Yo creo que hasta notaba los dedos de los pies congelados, como el pobre de Edmun. En fin, somatizo mucho, era agosto.

En cuanto recogí el busca…me encontraron. Era paranormal. Cogía el busca y empezaba a sonar como suenan las máquinas tragaperras del bar de enfrente del hospital: tan mohoso, tan oscuro. El olor no quedaba en tu ropa, tatuaba tu piel.

Caminé por el pasillo de la baja para encontrar un teléfono. Aquel pasillo en el que a las tres de la mañana debías echarte a un lado y dejar paso a la cuadrilla de gatos arrabaleros, gordos y mafiosos como Garfield, que hacían su ronda de gatas putas y trozos de comida. Comentaban que los gatos eran tolerados por el servicio de medicina preventiva, como patrullas callejeras para evitar crecimientos no controlados de poblaciones de pequeños roedores (es un eufemismo).

Bip, bip, bip…¿si?
-      Hola doctor soy Bernardo.
Quiero recordar que a Bernardo ya le conocéis de otros relatos. Era un celador de los de raza. Los años y la experiencia habían hecho de el un baluarte en urgencias. Tranquilizaba a los residentes recién llegados que asistían a su primera parada a la vez que daba las instrucciones respecto del uso del desfibrilador.
-      -¿Qué pasa Bernardo?
-      Pues nada Juan, que aquí hay uno que dice que se le ha metido algo por el pene.
-      Joder, ¿lo ves como siempre pasa algo Bernardo?
-      ¿Qué dice Doctor?
-      Nada, nada, que ahora voy.

Delante de mí tenía a un muchacho pajillero y lleno de granos que me aseguraba que andando por el campo se le había metido una planta por el pene.

-Coño, ¿justo por el pene? ¿Es que vas andando en pelotas por el campo, hijo?
-No exactamente, es que me he caído.
- ¿con la picha sobre una flor? ¡Pero si se ve el tallo de una margarita asomando por el pijo!. ¿Qué ha pasado con la Flor?

En fin, su acompañante, un señor algo mas mayor que el (es otro eufemismo) y que no era su padre, tenía pinta de haber participado en todo aquello…No quería saber nada de eso, pero quizás el había arrancado la flor de aquel tallo; insisto, no quería saber como.

Bueno pues majo. Voy a hacerte un análisis de orina. Ve al servicio haz un pis y tráemelo en este frasco.

Realmente no necesitaba ese análisis para nada, pero quería hacer tiempo, tomar aire y conciencia –en la misma proporción- de que no toda la humanidad era así. Además hablaría con Alberto, un radiólogo que estaba haciendo su tesis doctoral sobre la radioluminiscencia de sus Gin tonics. Quería saber si los hielos, en distinta composición, eran visibles en la radiografía simple. Finalmente ni Alberto ni su hígado, con el paso de los años,  asistieron a la lectura de su tesis.

A la vuelta de diez minutos el muchacho, algo más pálido, entró en mi despacho, con el frasco de orina bien repletito.
-Tome Doctor: mi orina. Por cierto, hay un señor ahorcado en el cuarto de baño.
-¿Cómo?
- Que digo que hay un señor ahorcado en el cuarto de baño, lo he visto mientras recogía mi muestra.

Efectivamente, había un hombre ahorcado en el cuarto de baño. Esto no era para mí lo importante; ya había ocurrido otras veces. La enfermedad, el dolor, o la desesperación de seis horas en una silla de aquellas urgencias habían llevado ya en otras ocasiones a la gente a hacer cosas así.
No, lo importante es que aquel pajillero sondado con un tallo de margarita había meado en un cuarto de baño de apenas un metro cuadrado donde el pobre hombre había decidido terminar con su vida.Era materialmente imposible. No cabían los dos.

Me los imaginaba como en un colla castellera. Fuerza, Equilibrio, Valor y Cordura en aquel castell. El baix de la pinya meando y el enxaneta ahorcado elevando los brazos en su último grito de libertad: ¡no soportaré más listas de espera! ¡Joderos, me voy!

Desde aquella guardia no soporto ir solo a los servicios. Me dan miedo. Me producen ansiedad. Necesito alguien que me acompañe. No por nada. Me gustaría intentar un castell de tres alturas, por si acaso.

NOTA: Basado en hechos reales.

El relativismo patológico



Mi amigo y sin embargo compañero de trabajo José Manuel acaba de venir de Nicaragua. Allí ha estado operando junto con otros urólogos. Nicaragua es un país que, por lo que parece, entre terremotos y guerras, revoluciones y contrarevoluciones no levanta cabeza. Creo que José Manuel se ha dado un baño de realismo sanitario, y por lo que sé ha venido aquí con otra manera de entender las cosas y un distinto criterio para diferenciar lo importante de lo superfluo.
Hace muy pocos días escribí una nota que, ¡tachan!, hoy me viene al pelo y casa perfectamente con estas experiencias que me ha contado José Manuel.
Me pedía mi profesora de inglés, cuya paciencia conmigo y mis progresos  resulta de todo punto encomiable, que hiciese una pequeña redacción sobre un cuadro particularmente frecuente en la consulta, lo desarrollase en alta voz y luego lo comentásemos entre todos los alumnos.
Aproveché y hablé del síndrome “me pica, me escuece, me duele”.  Es una consulta muy frecuente, de todos los días y yo la denomino la consulta de las sensaciones.
-Doctor, es una sensación, no es un dolor, viene siendo una molestia.
Este es un problema enorme para mí. No soy médico de sensaciones. Me veo todos los días la cara con el dolor, el cáncer, las hemorragias o incluso la muerte, pero no soy capaz de hacerme con lassensaciones. Así que es una consulta que me produce mucha ansiedad. ¿Cómo exploro lassensaciones?, ¿qué pruebas complementarias pido para diagnosticar las sensaciones. ¿Cómo trato las sensaciones?
-Pero…¿le duele?...
-No, no doctor, no llega a ser eso, es una…sensación.
Y es entonces cuando se produce la fatal palabra, la ingrata localización anatómica….
-Es una sensación de molestia que no llega a ser dolor, justo aquí (y se señala) junto a los testículos.
-Coño, la cagamos. A otro que no le duelen los huevos…le duele la vida y la tiene justo colgando entre las  piernas.
En el pasado un gran maestro y amigo me enseñó el truco. Debes mirar profundamente a los ojos del interfecto y decir:
-Mire amigo, no sé lo que tiene. De verdad que no lo sé, pero si le digo lo que no tiene.
Entonces comienzo a relatar una larga lista de diagnósticos diferenciales, de todas las patologías posibles, a cada cual más estremecedora. De esta manera pongo en su sitio exacto al paciente y sus sensaciones.
A esto yo lo llamo relativismo patológico. Y este relativismo patológico tiene dos facetas: el relativismo autólogo y el relativismo heterólogo:
-joder, para lo que podía tener, no estoy mal y para lo que tienen los demás pues no me puedo quejar… serán sensaciones.
José Manuel me ha contando que cuando iban a operar, el campo quirúrgico estéril lo preparaban con sábanas de flores, de esas de las de la cama, que reutilizaban para el quirófano. Que a una chica de 29 años la iban a dejar evolucionar el cáncer de su riñón único, porque la alternativa era la muerte segura ante una diálisis con la que no contaban si le quitaban el riñón con el tumor. Y así una tras otra.
En este momento de debate general sobre lo que tenemos y sobre lo que hemos gastado, sobre lo que exigimos y lo que nos dan. Ahora que se prometen cosas con las que no se cuentan y se indignan por  creer que otros disfrutan indebidamente de algo, pero en realidad les gustaría disfrutarlo a ellos… en este momento, la historia de José Manuel ha supuesto para mi, sin haberla vivido personalmente, una nueva forma de entender el síndrome me pica, me escuece y me duele. 

¿Nos echamos un Risk?




Nunca se me ha dado bien discutir. No me gustan las confrontaciones, porque sé de antemano que las voy a perder. Mi hermano pequeño, que es tremendamente inteligente, sufrió por mi culpa una terrible infancia, pues no consiguió nunca de mí que tan siquiera me aproximase a un tablero de juegos, apasionándole como le apasionaban las luchas, estrategias, confrontaciones y batallas. No me gustaba ninguno. Ni el RISK, ni el monopoli, ni el estratego ni muchísimo menos un parchís, que se me antoja como la más desaprovechada manera de perder el tiempo. Aquello le produjo un cuadro infantil de exaltación del onanismo tableril (era capaz de establecer una batalla de cuatro ejércitos en el RISK, él sólo, y cabrearse por haber perdido contra sí mismo)
Afortunadamente  el paso de los años ha demostrado que aquel aparheit  de dados y fichas, figuras  y cartas al que le mantuve, no produjo ninguna consecuencia seria en él, sino todo lo contrario. Se enfrenta constantemente a situaciones extremadamente difíciles en su vida y en su trabajo, y las supera con una parsimonia y seguridad propias del que ha dedicado muchas horas a planificar como hacerse con la bandera del enemigo en el estratego más sangriento, donde comandantes y sargentos caen en el tablero por bombas de cincos y seises.
 No puedo decir lo mismo de mí.  No me gustan los cara a cara, participar en los debates, o que de buenas a primeras me pidan el argumento sólido que sustenta mi decisión. No soy pusilánime,  cobarde,  lánguido ni medroso, pero prefiero que ocupen  mi territorio Kamchatka  -mítico territorio del Risk que permitía atacar Norteamérica a través del estrecho de Bering- antes que enzarzarme en una discusión agotadora.
Me surge por lo tanto la duda de si participar en estos juegos desde pequeño, estimula y desarrolla, en todos, facultades (que yo no aproveché) o si por el contrario hay quien ya nace con un pequeño Eisenhower dentro que le impulsa a lanzar los dados de la vida más fácilmente.
Por de pronto a mi hijo ya le he comprado unos cuantos botes de pintura, pinceles, pegamento, hojas y cartulinas de muchos colores y tamaños, no sea que le dé por retarme en lucha desigual a un Mortal Kombat en cualquiera de sus versiones o formatos.

Se descubrió el pastel...casi me la meten otra vez



El pasado mes de septiembre se iniciaba en Bruselas el juicio sumarisimo contra la publicación de Tintin: "Tintín en el Congo", por racista.
Como gran amigo del pequeño rubio que soy me preocupé por el y por el mundo: coño, ahora vamos a juzgar libros, luego los sacaremos de las bibliotecas y finalmente los quemaremos.
Pero, ajaja. Les he vuelto a descubrir.

En breve se estrena 'The Adventures of Tintin: Secret of The Unicorn', la nueva película de Tintín que dirige Steven Spielberg, para la Paramount.
Este gran proyecto está concebido como una trilogía. Steven Spielberg estrenará esta Navidad 'El secreto del unicornio', que en realidad combinará esta historia con otras tres: 'El cangrejo de las pinzas de oro', 'La estrella misteriosa' y 'El tesoro de Rackham el Rojo'.
La segunda entrega estará dirigida por Peter Jackson y se estrenará en 2013, mientras que la tercera está prevista para 2015.
Osea, que puñetera casualidad. Nadie juzga el libro de mi amigo dede hace 80 años, y un mes antes del estreno de la superproducción en las pantallas, Tintín es titular en todo el mundo.
Casi me la meteis cabrones, pero os he pillado.

En la muerte a Gadafi: a ver si lo he entendido...



Existe un malo en el mundo que mata a gente (buscar en google Sadam, kurdos, matanza)
Existe un malo en el mundo que mata a gente (buscar en google Gadafi, Lockerbie)

Parte del mundo se enfada con el malo (¡a por Sadam y su régimen!)
Parte del mundo se enfada con el malo (¡a por Gadafi y su régimen)


España manda tropas a Irak (900 efectivos y tres buques de aprovisonamiento y hospital).
España Manda tropas a Libia.( 450 efectivos, 2 F-18 ,una fragata F-100, un submarino y un avión de vigilancia marítima)

Existe una resolución de la ONU que ampara este envío (resoluciones 1441, 1483 y 1511 de la ONU)
Existe una resolución de la ONU que ampara este envío (1970 26 Febrero 2011)

Irak: Hay bombardeos sobre población civil
Libia: Hay bombardeos sobre población civil

China y Rusia se enfadan
China y Rusia se enfadan

Matan al malo sin juicio (Sadam)
Matan al malo sin juicio (Gadafi)

El Malo aparece muerto en You Tube
El Malo aparece muerto en You Tube

España dice que es una Guerra (Irak), y se indigna
España dice que NO es una Guerra (Libia), y está indignada... pero de otra manera.

Pues no, no lo entiendo.

¡No a la guerra, a cualquier guerra!

La alquimia de la orina...no la compro por ahora




Siguiendo el escrito del otro día, otro buen ejemplo de serendipia en la ciencia, especialmente en la química, fue el descubrimiento que en 1675 hizo un Alemán llamado Henning Brand. El bueno de Brand estaba convencido de que podía destilarse oro a partir de la orina humana.  Visto así yo sería algo parecido a un orfebre. Tiene gracia. El color probablemente y el deseo de fortuna le indujo a pensar esto. Pero bueno, la alquimia es algo que solo pudo desligarse de la verdadera química cuandoBoyle publicó en 1661 El químico escéptico. Fue una separación bastante traumática y lenta. El propio Newton hizo dar a más de uno con los huesos en la torre de Londres por intentar  hacer fortuna a espaladas de su majestad mediante el uso de la alquimia.
Pero bueno, a lo que iba con el simpático de Brand. Reunió 50 cubos de orina humana y los tuvo en un sótano de su casa durante mucho tiempo, meses.  ¿Os imagináis?, ¡qué olor! Mediante algunos procesos, que hoy no se conocen , pero se me antojan de todo punto asquerosos, consiguió transformar ese líquido en una especie de pasta cérea. Evidentemente el oro no apareció, pero….al cabo de un tiempo esa sustancia comenzó a brillar y además al exponerla al aire, con bastante frecuencia, aquella sustancia comenzaba a arder misteriosamente.
Este extraño material de inmediato adquirió interés comercial y fue denominado fósforo (de raíces grecolatinas que significa el portador de la luz).Una onza de fósforo llego a valer 6 guineas, al cambio de hoy 440 euros. Es decir había obtenido algo más valioso que el propio oro. Posteriormente los suecos, antes de talar bosques y bosques para hacer armarios y estanterías de nombre irrepetible, y de los que siempre te falta un tornillo gümpkuf, consiguieron industrializar la producción del fósforo y crearon la manufactura de…..las cerillas.
Y cuento esto que parece simpaticón porque en estos días estoy viendo y leyendo algo que no me suena bien:
Resulta que un grupo organizado e ilegal se ha estado meando en nuestra memoria, dignidad  y en nuestra justicia. Ha estado haciendo lo posible para que nuestro sótano tuviese un olor nauseabundo y ahora, a unos días de celebrarse unas elecciones, quieren hacernos creer que lo que tenemos acumulado no es orina sino oro y que es una oportunidad irrenunciable de comprárselo. Como la cosa brilla de lejos, de forma bien intencionada, la gente se está acercando a verlo; y a lo peor ocurre que espontáneamente nos estalla en las manos.
Unamuno escribió que "antes la Verdad a la Paz" y en este asunto me da la sensación de que nos están vendiendo paz por mentira, y no es que no quiera comprarla, es que sencillamente no me fio.
Me aplicaré como Séneca a desterrar de mi espíritu toda maliciosa conjetura, ver las cosas con simplicidad y juzgarlas benignamente…pero me va a costar

La teoría endosimbiótica



Frente a las teorías Darvinianas de los albores de la biología, que explican la evolución de las especies merced a la idea de la supervivencia del más fuerte, de la especie mejor adaptada a su medio, en 1967 Lynn Margullis, catedrática de biología de la Universidad de Massachussets, expone la teoría de la simbiogénesis.
En su teoría endosimbiótica se propone que las células eucariotas (las de los animales, las plantas, los hongos)se habrían originado a partir de la simbiosis de células procariotas (sin núcleo). Y esto es maravilloso: dos seres no luchan entre sí por la supervivencia, sino que se unen en uno sólo, mejor y más adaptado al medio. La evolución de las especies se produce por una sublime comunión.

Recomiendo el libro a todos los que hoy opinan que los otros son idiotas, y a los otros que antes opinaron que los unos eran gilipollas. 

Recomiendo el libro a todos los que opinan que  Lineo (Carolus von Linné 1707-1778) tenía razón en su clasificación y que todos los  hombres, como organismos vivos que somos, debemos clasificarnos binómicamente en género y especie (yo soy hombre y además de tal especie, que por cierto, no es tu especie). 

Recomiendo el libro a los hombres que, como decía Machado (Antonio: género hombre; especie: sublime), son de cabezas medianas y embisten contra todo aquello que no les cabe en la cabeza.

Vendrán días en Facebook de embestidas y derrotes. Respiraré profundo y contaré hasta diez, porque soy un fiel admirador de Lynn. 

La galaxia inmensa...mente pequeña




La posibilidad estadística de que haya seres en otros lugares del espacio es bastante alta. Que además sean pensantes, pues también. En la Vía Láctea , sólo en la Vía Láctea, existen probablemente entre 100.000 y 400.000 millones de estrellas (incluidos mis hijos), y la Vía Láctea es una de las 140.000 millones de galaxias que se estiman que existen.  Estos cálculos no los hice este verano asomado al cielo de Almería en una noche de cielo despejado y luna nueva, no. Existen cálculos matemáticos, por ejemplo, los ideados por el profesor  Drake (como el pirata caramba) de la Cornell University  que permiten incluso predecir la posibilidad de que exista vida en algún lugar del cosmos.
La ecuación, bastante compleja por cierto, contempla que la cifra de posibles civilizaciones en otros lugares esté en los rangos de millones.
Aun así, asumiendo que estas cifras sean aproximadas, lo que si es cierto es que la distancia entre ellas, entre la nuestra por ejemplo y la más cercana, estará aproximadamente en el entorno de los 200 millones de años luz. Es una distancia, evidentemente considerable. Más que de Gran Vía a mi casa, por ejemplo.

Pues bien, ¿existiendo como existen muchas y muy lejanas civilizaciones en las que esta persona gilipollas podría haber nacido, me quiere decir alguien porqué  tenemos que tenerla a nuestro lado?
Lo único que me cuesta trabajo creer es que este ectoplasma sea considerado por las civilizaciones que dentro de 200 millones de años verán la luz que hoy nos ilumina, como un ser pensante.

Pero así son las cosas y la galaxia. ¡Coño! qué grande y qué pequeña. ¡Apártate hombre, échate a un lado! tienes millones de sistemas solares para dar por el saco.

Yo os absuelvo mediocres del mundo...yo os absuelvo.


Vivo como la mayoría de los españoles, especulando con lo que no tengo. A mí me falta el tiempo, así que a estas horas de la noche gasto lo que del día ya no queda y pido a crédito las horas que le corresponden al que aún no ha llegado. Así que no sé si ahora es ayer o mañana.
Y a estas horas, el papel blanco, como la calle oscura, es peligroso y pendenciero. Las palabras pendejas,  pusilánimes, hacen lo que pueden por decir algo con sentido, virtuoso o singular. Y esto en mis manos no es poco. No me siento singular ni virtuoso y debería dejar a otros el dardo de la palabra. ¿Mediocridad?, hombre , no tanto.
Desde que vi  la escena final de Amadeus de Miloš Forman me cuido mucho de llamar mediocre a nadie. ¡Pobre Salieri! Asume su mediocridad y absuelve a todos los que considera como él, mediocres: los locos, los idiotas, los tullidos, los degenerados...
Todos somos enormemente vulgares y poca cosa, como diría Noël Peirce Coward, pero los hombres extraordinarios son los únicos que lo saben. Y el pobre Salieri, se dió cuenta y por eso le amo. La soberbia de Mozart y su insultante facilidad para todo me exaspera y aunque procuro no tararear las campanillas de La Flauta Mágica cuando estoy contento,  o el Dies iræ cuando estoy realmente cabreado, no puedo evitarlo, lo hago.
Por eso a estas horas de la noche le pido ayuda al grande de entre todos y suavemente de la mano, como diría mi buen padre, viene a recogerme mi Bach.  Entonces la calle no es tan oscura y el papel no es tan blanco y como una de las señales del ingenio mediocre es estar siempre contanto cosas... pues aquí me encuentro agusto con mis pendejas palabras y mis suites.

B es V